A FRESH START
06 September 2018

“Hacia poco que habían llegado las esperadas vacaciones de verano. Este año habían estado bastante bien. A lo largo de casi todo el año las había estado planeando a conciencia, planificándolas, organizándolas, casi viviéndolas. Y no habían decepcionado. Incluso, creía que habían superado las expectativas deseadas. Había habido momentos de todo y para todos. Aventura, familia, amigos, relax, desconexión, implicación… las vacaciones habían activado su mejor versión. El estrés, cansancio, agotamiento, angustia, el mal humor, la irritabilidad y algunos síntomas que percibía a lo largo del año y con las que había aprendido a convivir como efecto secundario de su actividad laboral, se habían esfumado, de golpe. Se dio cuenta al poco de empezar las vacaciones, un día escuchándose reír, con ganas y sin poder parar. Desde aquel momento todo salió rodado.

 

Pero ahora desde hacia un par de días y preparándose para volver a trabajar, notaba cierta angustia e inquietud que le recorrían el cuerpo sin motivo aparente. En ocasiones sentía que se hacia pequeña y el corazón le latía mas rápido, empezaba a sudar y le entraban ganas de chillar. No sabia que estaba pasando pero un malestar general la llevaba a inactivarse, le faltaban las fuerzas  y no sabia el porqué. Había decidido abrir el correo del trabajo para irse mentalizando y ver como estaba el panorama,  pero le estaba costando mucho concentrarse y entender lo que le decían. Parecía como si hubiese olvidado el lenguaje laboral, se sentía fuera de lugar. Tenia que activarse ya! Decidió cenar pronto e irse a la cama, sabia que mañana la alarma de su móvil volvería a marcarle el inicio del día y con él, el comienzo de la rutina. Ahora si, las vacaciones habían acabado…”

 

Enero es un mes que marca el inicio del año, pero para la mayoría de gente septiembre marca el inicio de la rutina y otra vez de nuevos propósitos que en quince días habrán perdido toda la fuerza. Septiembre es sinónimo de volver a empezar.

Para casi todos las vacaciones han quedado atrás, forman parte del pasado, de los recuerdos. El calorcito empieza a irse, los días se hacen cortos, los niños y niñas vuelven al colegio, volvemos a madrugar y el día vuelve a estar pautado, ya no es aleatorio en función de lo que nos apetece.

 

Unos pueden empezar el mes con mas positividad, optimismo, innovación, motivación incluso con ganas. No deja de ser una oportunidad para iniciar nuevos retos y proyectos, después de días de desconexión y relax.

 

Otros, pero, aproximadamente un 65% de la población adulta puede experimentar una sintomatología, con mas o menos intensidad, compatible con el síndrome post vacacional. Un conjuntos de alteraciones que van desde manifestaciones de irritabilidad, apatía, tristeza, problemas para dormir hasta palpitaciones, sudoración y otras manifestaciones fisiológicas.  Pese que no todo el mundo experimenta estas sensaciones, lo que es seguro es que la pereza nos invade tras días de vacaciones.

 

El cuerpo necesita volver a acostumbrarse a los nuevos horarios y obligaciones, por tanto, no nos agobiemos y démonos unos días de adaptación. Busquemos, que seguro que hay, momentos agradables, felices, divertidos, emocionantes y focalicémonos en ellos, para identificarlos y disfrutarlos. Busquemos nuevos objetivos que nos motiven y sean motor, mientras esperamos la llegada del próximo verano. Todo nuevo curso tiene sorpresas y retos escondidos. Exprimámoslos!