HOY ME LO QUIERO PERMITIR
15 December 2020

“Como desde hace mucho tiempo, en estas fechas empiezo a notar una sutil sensación de melancolía que, como siempre, me acompañará hasta bien entrado el próximo año. Supongo que es lo que tiene remover el pasado. Mirar atrás y revivir todas y cada una de las extrañas y peculiares situaciones en las que me he visto inmersa y de las que he salido como he podido. Porque este, está siendo un año, mental y físicamente, muy complicado. Pronto, los propósitos de año nuevo dieron paso a un puñado de despropósitos y vivencias inusuales que alteraren, con contundencia y severidad, nuestra existencia.

Fuera llueve y no ayuda. Esta lluvia fina y continuada que va calando, no solo los huesos sino el alma. Como era de esperar la melodía que escucho mirando por la ventana, son notas tristes que agravan el sentimiento de añoranza. La cabeza se me va hacia todo aquello que forma parte de mi pero ya no está, pero también lo que está y ya no forma parte de mi vida. Hace tiempo me di cuenta que el tránsito por la vida es dinámico, fluctuante, inseguro, incierto, incontrolable, impredecible, lleno de cambios bruscos y repentinos. Este año, pero, ha sido especialmente virulento y me ha mantenido en un estado de alerta permanente. Dejar ir para poder acoger.... pero es tan difícil dejar ir!

Hoy me lo quiero permitir. Quiero sentir estas emociones que me duelen pero que están presentes. Hoy no las quiero esconder. Hoy quiero que me acompañen, sentirlas, revivirlas. Y mañana, cuando salga el sol o no, me volveré a levantar y continuaré hacia delante. Porque he aprendido que este juego, llamado vida, consiste en tropezar y volver al equilibrio. En cambiar de perspectiva, en adaptarme a las circunstancias que me rodean, una y otra vez. También he aprendido que, si no puedo levantarme, miraré a mi alrededor y buscaré la mano  o la mirada que me ayudará a levantarme.

 

Se acerca la Navidad. Días siempre significativos y ciertamente especiales que algunos esperan con la ilusión de un niño y, que otros, se acercan con respeto o indiferencia. Días acompañados de cierta nostalgia y recuerdo, que se vive con intensidad y que, este año, estarán más presentes que nunca. Fechas en que no seremos los de siempre, vacíos en la mesa de los que ya no están, sin besarnos demasiado ni dándonos grandes abrazos, con comidas que no podremos alargar hasta convertirlas en cenas improvisadas... una Navidad diferente enmarcada en un año distinto donde el espiral de emociones vívidas, y quizás contenidas, se instalaran bien hondo sin pedir permiso.

Frente esto, no te reprimas. No bloquees las emociones y los sentimientos que te nazcan y recorran tu cuerpo. Reprimirlas únicamente hará que quieran salir con más fuerza e intensidad. Date tiempo para experimentarlas. Deja que fluyan, que aparezcan, siéntelas y exteriorízalas. Hazlas conscientes. No te sientas culpable por tener momentos de pena, de llorar o por no tener la energía que consideres tendrías que desprender. Procura, pero, que esta sensación no se instale dentro de ti y no te deje avanzar. Así que, disfruta de los ratos de risas, de la compañía presencial o virtual. Créate momentos agradables, de recuerdos positivos y de magia.

 

Habrá momentos de todo, saberles dar la importancia que tienen y vivirlos de la manera más natural y sana posible, ayuda a construir tu bienestar emocional.

Y recuerda, la navidad es, tan solo, una época del año.